martes, 28 de diciembre de 2010

La Septembrina o La Gloriosa: conceptos y una anécdota.

Gobierno Provisional, 1869. Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J. Laurent).

Andalucía y específicamente Cádiz, fue el escenario de la segunda revuelta, en septiembre de 1868, a favor de poner en vigencia un orden constitucional liberal en España. El 19 de marzo de 1812 las Cortes, reunidas en Cádiz promulgan la primera constitución española a despecho de Fernando VI.

El segundo evento es la sublevación del mariscal de campo Rafael del Riego en 1819. Este militar procedente de una familia noble se incorporó rápidamente a la lucha por la Independencia de España, 1808, frente al usurpador Napoleón. Es capturado y deportado a Francia donde se compenetra con ideas liberales y se incorpora a la masonería. El primero de enero de 1820 se alza con el batallón asturiano que formaba parte de un ejército destinado a combatir la sublevación de Bolívar y otros líderes independentistas en Hispanoamérica. Se hace del control del ejército expedicionario y en vez de cruzar el Atlántico, intenta levantar a las poblaciones andaluzas con la consigna: «Es de precisión para que España se salve que el rey Nuestro Señor jure la Ley constitucional de 1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los españoles. ¡Viva la Constitución!», hasta que finalmente logra, con el apoyo de otros sublevados en Galicia y otras regiones, que el rey El día 10 de marzo, publicase el Manifiesto del rey a la Nación española en el que muestra su apoyo a dicha constitución: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Hispanoamérica no ha sido consecuente con la memoria de Riego.


La reina Isabel II de España en su exilio de París.

Un tercer episodio es el que nos ocupa: el de la Revolución de 1868. Europa vive los embates de la revolución liberal. Francia, ya en 1830, había hecho jurar una constitución y entronizado una nueva monarquía con Luis Felipe, que se declaró no rey de Francia, sino rey de los franceses. En este simple giro lingüístico hay una fuerte connotación ideológica ya que se incorpora la figura humana como tal, la del ciudadano, al concepto del poder del estado. La Primavera de los Pueblos en 1848 había sacudido las bases de la monarquía a lo largo y ancho de Europa, poniendo en jaque el sistema Metternich, consolidado en el Congreso de Viena en 1814, con la misión de restaurar el absolutismo tras la contaminación que significó la expansión de las ideas liberales con las guerras napoleónicas tras la Revolución Francesa.

España, aunque aparecía ajena a la revuelta liberal europea iniciada en el primer tercio del siglo XIX, no dejaba de tener su procesión por dentro. La crisis desatada por la pérdida de la guerra con las ya ex-colonias Hispanoamericanas, los reiterados intentos de poner en vigencia la Constitución de 1812 y una crisis política recurrente cuya característica principal era una permanente anarquía, incluso dentro de los grupos en pugnas, llevan a un sector de la dirigencia a pronunciarse desde Cádiz en septiembre de 1868.

El manifiesto tiene conceptos de gran interés. Sin evaluar la sinceridad de los protagonistas y su compromiso con las ideas expresadas en dicho documento, indiscutiblemente, el hecho de que se enarbolase las banderas allí puestas de bulto, significan que eran caras para la sociedad española o, al menos, para una buena parte de su clase dirigente.

El 19 de septiembre de 1819 se pronuncian con un manifiesto que entre otros postulados “niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos. El concepto de ciudadanía era un tema caro para los liberales españoles quienes habían logrado en la Constitución de 1812 avances importantes, incluso, otorgándoles a los mulatos americanos derechos civiles idénticos a los de los peninsulares, aunque no derechos políticos.

Otro punto importante es la denuncia de corrupción que amenaza la hacienda pública y pervierte el sufragio. Más allá de las consideraciones en torno a la forma del sufragio, la denuncia tiene que ver con la socialización del voto como instrumento de acción política y la importancia de mantenerlo ajeno de corruptelas.

Muerto el Municipio”, cara denuncia para una sociedad que mantiene la institución municipal como tesoro histórico de la independencia frente a fuerzas extranjeras y como baluarte de la autonomía de la ciudadanía en competencias específica frente al poder real.


Prim, Serrano, Topete: Subastan la Corona, La Flaca (1869)

Esta revolución corrió con la suerte que esta signada la España del siglo XIX y que fue característica hasta bien entrado en siglo XX. La falta de acuerdos y cuando se logran, la falla en su cumplimiento, hacen que la revolución de tumbos aunque logran algunos eventos que son hitos en la historia. Isabel II tiene que exiliarse en Francia, se inicia el sexenio democrático, el intento de coronar al príncipe Leopoldo de Hohenzollen, generó conflictos internacionales importantes y finalmente se decidieron por el italiano Amadeo Fernando María de Saboya, siendo el primer rey español designado por el parlamento, no sin una votación que es el retrato de la situación de diferencias existente. El 16 de noviembre de 1870 votaron los diputados: 191 a favor de Amadeo de Saboya, que aunque aparezca como un triunfo del absolutismo, en nada se sentían triunfantes ya que se sometían no solo a la designación sino al control de las Cortes o parlamento; 60 por la República federal, 27 por el duque de Montpensier, 8 por el anciano general Espartero, 2 por la República unitaria, 2 por Alfonso de Borbón, 1 por una República indefinida y 1 por la duquesa de Montpensier, la infanta María Luisa Fernanda, hermana de Isabel II; hubo 19 papeletas en blanco. De este modo el presidente de las Cortes, Manuel Ruiz Zorrilla, declaró: «Queda elegido Rey de los españoles el señor duque de Aosta».

Dos acotaciones. Fíjense la cantidad de variantes que presentaron la alternativa republicana; la segunda, la definición de “Rey de los españoles” y no rey de España.

El pronunciamiento 19 de septiembre de 1868 lo suscriben Juan Prim, Domingo Dulce, Francisco Serrano, Ramón Nouvillas, Rafael Primo de Rivera, Antonio Caballero de Rodas y Juan Topete.

Juan Prim y Prats

Juan Prim, uno de los principales de esta revolución conocida como La Gloriosa o La Septembrina, es hijo de Pablo Prim quien tuvo participación, al igual que Riego, en la Guerra de Independencia española iniciada en 1808. El joven Juan Prim no provenía de la nobleza, así que al estallas la Primera Guerra Carlista, se enroló en el batallón isabelino de Cataluña. Sin preparación militar pero con intrepidez y valor, escala rápidamente en la milicia. A los 26 años de edad había participado en 35 combates y obtenido todos los grados en el campo de batalla.

Prim se incorpora a la política del lado de los progresistas dirigidos por Calatrava y Mendizábal. Electo diputado en 1841, Capitán General de Puerto Rico en 1847, en 1853 participó como observador español en la Guerra De Crimea en el lado del frente turco. Tras estas experiencias, Prim esta en Marruecos defendiendo las plazas españolas de Ceuta y Melilla; en México participó en la expedición española que intentaba, junto con otras potencias europeas, cobrarle deudas del estado mexicano al gobierno de Benito Juárez. Prim se opuso a la intención de Napoleón III de convertir a México en Imperio con el Archiduque Maximiliano como Emperador, idea que apoyaba el gobierno español, no así la reina Isabel II. Retira las tropas españolas de México salvando a España de participar en la finalmente fallida operación.

Este personaje, tras participar en varias escaramuzas políticas y rebeliones, finalmente lidera junto con otros, la triunfante Revolución de 1868.

Tras el triunfo de La Gloriosa, en medio de las intrigas y forcejeos propios de la búsqueda de un rey para los españoles, Prim propone concederle la independencia a Cuba si así lo decidía el pueblo cubano en referéndum, una amnistía para los patriotas cubanos, y una compensación a España garantizada por Estados Unidos. De su lado, otros sectores ofrecieron vender a Cuba a los norteamericanos, lo que contó con la firme oposición de Prim afirmando que “la isla de Cuba no se vende, porque su venta sería la deshonra de España, y a España se la vence, pero no se la deshonra”.

El general Juan Prim y Prats, de 56 años, presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, capitán general de los Ejércitos, marqués de los Castillejos y conde de Reus, dirigiéndose desde el Parlamento hacia la sede del Ministerio de Guerra sufre un atentado que le quitó la vida.

Tres notas finales. Juan Prim, a pesar de la altísima investidura, no contaba con escolta extraordinaria, lo que facilitó el atentado. Segunda, siendo un hombre que no tenia origen noble, alcanzó grados de aristocracia que heredaron sus hijos: Juan Prim y Agüero (1858-1930), militar que llegó al grado de general de brigada, y que adquiriría de su padre el marquesado de los Castillejos, convertido en Ducado por Amadeo I en conmemoración por los servicios prestados por el general Prim; e Isabel Prim y Agüero (1862-1927), que obtendría el título de Duquesa de Prim, creado por Amadeo I para la viuda del general, estableciendo que quien lo heredase sería su hija, estuvo casada con Fernando de Heredia.

Tercero, una anécdota: tras el triunfo de la Revolución de Septiembre de 1868, se le acusa de haber asociado a mucha gente de dudosa reputación. Cuando escucha los antedichos cuchicheos, afirma con vehemencia:

- “¿Con quién había yo de hacer la revolución? ¿Con canónigos?



lunes, 20 de diciembre de 2010

La Naturaleza nos advierte

Un científico coloca en un embase de cristal una cantidad de material alimenticio. Luego, lo contamina con algunas bacterias y lo cierra cuidadosamente. A las pocas horas, las bacterias comienzan a verse sin necesidad de microscopio. La reproducción de las mismas ha formado una población que se distingue. Pasada unas horas más, la colonia es del tamaño de una moneda pequeña. Luego progresa hasta ir cubriendo paulatinamente la biomasa. Finalmente el crecimiento exponencial a los pocos días, las lleva a cubrir por completo el material y se inicia un mengua de la población por dos razones: comienza a escasear el alimento y, segundo, los propios desechos de las bacterias envenenan a sus pares.

Esto que lo puede comprobar cualquier estudiante con un experimento casero, s la gran lección que debemos aprender y pareciera que nos empeñamos en no hacerlo. Nuestro planeta es limitado y mientras la ciencia no permita lograr insumos de otros ecosistemas, los recursos naturales serán insuficientes

Para el año de 1750 la población mundial se calculaba en 791 millones de personas. Para el año 2010 la cifra pasa de los 6.900 millones. Eso es crecimiento exponencial y frente a esta alocada carrera por traer almas al mundo, algo hay que hacer.

En octubre del 2009 circuló la siguiente noticia: “La producción mundial de alimentos deberá aumentar un 70% hasta 2050 para satisfacer la demanda que se prevé para las próximas décadas, afirmó un funcionario de la ONU durante la inauguración de un encuentro sobre seguridad alimentaria.”.

Es eso posible. Seguro que si. Se podrá mantener en el futuro. Comienzan las dudas.

En enero del 2010 circuló otra noticia: “Cada día mueren en el mundo 25.000 niños de hambre, durante la última década dos millones de niños fueron asesinados en guerras y 150 millones son explotados laboral

Coloque el encabezado completo ya que es importante llamar la atención sobre las variadas agresiones que sufren los niños, pero es aterrador pensar que antes de finalizar el día habrán fallecido 25.000 niños por hambre.

Las agresiones al medio ambiente, el desarrollo industrial desordenado, el aumento poblacional sin control, nos dice que, al igual que la colonia bacteriana del ejemplo inicial, podremos llegar en un momento a satisfacer de alimento a la población mundial. Lo que los modelos matemáticos no pueden garantizar es que sea sostenible.

En Venezuela podemos apostar al logro de la meta. Pero viendo como se ha deteriorado la Cuenca del Río Tuy, escuchando noticias del envenenamiento de las aguas de los cauces de agua de nuestra Guayana, de la deforestación, de las agresiones urbanísticas, de cómo se utilizan las tierras con vocación agrícola para construir edificios y se dejan abandonadas las que ofertan menores posibilidades; cuando vemos ese panorama aterrador, sólo nos queda denunciar que la Naturaleza nos advierte y habremos de pagar las consecuencias.

lunes, 18 de enero de 2010

Escapo envenenándose

Mientras Alejandro Magno avanzaba en sus conquistas por tierras asiáticas, en la retaguardia, en Grecia, prosperaba la desobediencia y echaban raíces los gérmenes de la sedición.

Muchos atenienses no consideraban griegos a los macedonios. Los trataban como bárbaros, o sea, que no eran griegos. Los espartanos jamás fueron miembros de la Confederación Fundada por Filipo y sostenida por su hijo Alejandro.

Mientras más se adentraba Alejandro en Persia, más se conspiraba. Demóstenes agitaba a los ciudadanos atenienses y la insurrección crecía por toda Grecia. Finalmente organizaron un ejército que enfrento al de Antípatro, el jefe delegado al mando de Macedonia. Las tropas helenas sufrieron un revés definitivo y los jefes de la insurrección fueron capturados y ejecutados. Demóstenes pudo escapar de la furia de sus enemigos envenenándose.


Puerto Flechado, la primera escaramuza con los europeos en el Nuevo Mundo

La historia del Nuevo Mundo registra innumerables hechos de fuerza entre los aborígenes y los conquistadores peninsulares en 1499. Rafael María Baralt registra que fue en territorio hoy venezolano donde se sucedió el primer combate. Lo sitúa en Puerto Flechado, lugar donde fue atacada la expedición de Alonso de Ojeda con resultado de veintiún hombres heridos, uno de ellos falleció tras ser trasladado a una ensenada cercana para practicarle las curas conocidas.

Ahora el tema obliga a ubicar en la geografía a Puerto Flechado, cosa que no es fácil ya que como cita el historiador Manuel Vicente Magallanes (1) los cronistas y conquistadores tenían la costumbre de repetir nombres resultando que distintas localidades geográficas eran identificadas con nombres iguales o similares.

Chichiriviche, hoy capital del Municipio Silva en el estado Falcón, tiene homónimos en el Litoral central y uno muy parecido, Ciribiche en las costas de Cumaná.

Manuel Vicente Magallanes en su obra Historia Política de Venezuela desarrolla el tema en detalle y llega a la conclusión que el enfrentamiento fue en las costas de Tucaras, específicamente el Puerto de Tucaras, concluyendo con Baralt que fue allí donde “se escenificó la primera batalla y se inició la lucha de los indios americanos contra los conquistadores españoles”.

(1) Manuel Vicente Magallanes. Historia Política de Venezuela. 4ta edición. Litografia melvin. Caracas 1976. Venezuela


martes, 30 de junio de 2009

Emeterio Ureña, realista de política tolerante

Natural de Medina de Río Seco, pueblo de la provincia de Valladolid, de la comunidad de Castilla-León, se desempeña como oficial del Ejército español activo en Venezuela durante la Guerra de la Independencia. Gobernador de la provincia de Cumaná entre agosto de 1812 y comienzos de 1813. Tras comenzar su carrera como cadete en su país natal, ya para 1798 era capitán. Sirvió en la isla de Santo Domingo, donde contrajo nupcias con una dama de esa colonia. Combatió contra los franceses invasores de su patria, hallándose en la batalla de Bailén (1808). Ascendido a teniente coronel, fue nombrado en octubre de 1809 comandante militar de La Guaira, cargo que asumió en febrero de 1810. A raíz del triunfo del movimiento del 19 de abril de ese mismo año fue arrestado y sustituido en la Comandancia por el militar venezolano Juan de Escalona. Asimismo, al negarse a acatar a las nuevas autoridades, fue expulsado a Puerto Rico, junto con su esposa e hijos. De allí pasó a Coro, donde se incorporó a la lucha en favor de la causa realista.
Después de la caída de la Primera República a mediados de 1812, las autoridades republicanas de Cumaná decidieron someterse al mando del jefe realista vencedor, Domingo de Monteverde y enviaron ante éste a unos comisionados que solicitaron el envío de un gobernador. Monteverde nombró a Ureña para aquel cargo el 31 de agosto de 1812. Hacia comienzos de octubre de ese mismo año, fue jurada la Constitución de Cádiz en Cumaná. Descontento Monteverde por la política tolerante que seguía Ureña, le escribió el 30 de octubre ordenándole poner presos a los que habían participado en el movimiento revolucionario de 1810-1812, comenzando por Manuel Villapol. No obstante, Ureña se negó a cumplir esta orden y así se lo manifestó a Monteverde el 17 de noviembre, apelando al mismo tiempo ante la Real Audiencia (establecida entonces en Valencia o Puerto Cabello) para que se cumpliese lo ofrecido a los revolucionarios que se habían rendido de buena fe. Aunque la Audiencia aprobó más tarde el proceder de Ureña, Monteverde había enviado a Cumaná, con poderes especiales, al teniente Francisco Javier Cervériz, quien, pasando por encima de la autoridad del gobernador, se puso de acuerdo con los realistas más radicales de la ciudad, y la misma noche de su llegada, el 15 de diciembre de 1812, arrestó en el cuartel a 20 personas que luego fueron enviadas a La Guaira con grillos. El gobernador Ureña protestó, pero las persecuciones siguieron a pesar suyo y a comienzos de 1813 Monteverde lo destituyó y nombró en su lugar al coronel Eusebio Antoñanzas, quien junto con Cervériz, continuó la severa represión contra los patriotas venezolanos. Ureña quedó marginado y fue acusado por Monteverde ante las autoridades de España.
El 3 de mayo de 1815, Fernando VII dispuso que las autoridades de Caracas averiguasen el origen de las desavenencias entre Monteverde y Ureña, y que si éste resultare inocente, se le repusiera en la Comandancia de La Guaira. Así se hizo el 27 de noviembre de 1816. Además de esas funciones, se le encomendaron también las de teniente de rey interino, es decir, sustituto o suplente, en caso necesario, del capitán general. A fines de 1817 fue condecorado por el Rey con la cruz de la orden de San Hermenegildo. A mediados de agosto de 1819 continuaba desempeñando en La Guaira y Caracas aquellos cargos militares. Se ha escrito que en 1817 fue nombrado gobernador militar y político de la provincia de Antioquia, en la Nueva Granada; si fue así, probablemente no llegó a posesionarse de ese cargo.
Este español que nace en 1760, desnace en 1819, cumpliendo un transito distinguido por la dignidad.
Imagen: Castillo de Cumaná
Referencia: Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela.

viernes, 26 de junio de 2009

Antonio de Mata Guzmán, abuelo de Guzmán Blanco

Nace en 1769 en Jaen, España, llega a Venezuela con el gobernador y capitán general Manuel Guevara Vasconcelo en 1799. Al ocurrir los sucesos del 19 de abril de 1810, ostentaba el grado de Capitán del batallón de Infantería de la Reina, de guarnición en Caracas. Se somete a las órdenes de la Junta establecida ese día, pero pronto participa en la conspiración realista acaudillada por Francisco, Manuel y José González. Fracasada, fueron hechos presos. En la cárcel, Guzmán contrae matrimonio con la caraqueña Josefa Agueda García el 4 de diciembre de 1810.Con ella ya tenía dos hijos, Antonio Leocadio y Juana de Mata.
Estando preso en el castillo de Puerto Cabello en 1812, participa a favor de la sublevación prorrealista en contra del coronel Simón Bolívar y tras el triunfo es nombrado segundo comandante de Puerto Cabello.
En 1815 es ascendido a teniente coronel por Pablo Morillo y en 1816, tras haber enviudado, contrae matrimonio con Juana Josefa Mirabal, quien le da tres hijos, Fernanda, Encarnación y Jesús María. Entre 1815 y 1820 se encuentra en la guarnición de Caracas y entre enero y junio de 1821 es teniente del Rey, o sea, segundo jefe de la Gobernación y Capitanía General de Venezuela. Ejerciendo ese cargo enfrenta el asedio que planta sobre Caracas José Francisco Bermúdez como parte de los planes del Libertador para distraer tropas realistas y evitar su concentración en Carabobo.
Tras el triunfo patriota, se dirige a Puerto Rico, lugar donde fallece el 15 de setiembre de 1828.
Desde 1810 firmaba “Don Antonio de Guzmán”, sin de Mata. Fue padre de Antonio Leocadio Guzmán, publicista fundador del diario El Venezolano y del Partido Liberal precursor de la Guerra Federal venezolana, y abuelo de Antonio Guzmán Blanco, jefe destacado del Movimiento Federal y Presidente de Venezuela por varios períodos y uno de los personajes más estudiado de nuestro convulsionado siglo XIX.
Imagen: Guzman Blanco y Antonio Leocadio Guzmán.
Bibliografía: Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela.

lunes, 15 de junio de 2009

"¿A qué ha venido?" "A cobrarle el desayuno"

Hombre de costumbres austeras y de gran carácter, el doctor José de Jesús Paúl Garmendia se enemistó con el General Guzmán, en cuyo gobierno servía. Paúl, alejado de la cosa pública por completo, estableció una pulpería en Las Adjuntas, la cual personalmente, regentaba. Guzmán Blanco, que solía visitar el pueblo de Antímano, llamado pomposamente por aquel tiempo el Versalles de Venezuela, se detuvo en el negocio y siguiendo la costumbre que se había impuesto, el Doctor Paúl le atendió en persona. Sorprendido Guzmán hubo de preguntarle:
-Doctor Paúl, ¿qué hace Ud. en este modestísimo establecimiento?
-Pues ganarme con decoro la vida.
Pidió Guzmán Blanco un desayuno y se lo sirvió el mismo Paúl. Le exigió el primero que pasase por Caracas para hablar con mayor detenimiento; accedió el segundo y durante la entrevista que tuvieron, Guzmán le expuso los maravillosos planes que tenía para la regeneración y el progreso del país e invitó insistentemente a Paúl para que con él colaborase, a lo cual negose de manera categórica.
Un poco molesto Guzmán Blanco por la repulsa, inquirió:
-"Y entonces, doctor Paúl, ¿A qué ha venido?"
-"A cobrarle el desayuno".
Imagen: Casa de Guzmán Blanco en Antimano, en la actualidad.
Bibliografía. Carreño, Eduardo. Vida anecdótica de venezolanos. Editorial Crisol. Caracas 1948.


"Bendigo a la Divina Providencia que me permite conocer al moderno Carlo Magno"

Con el fin de zanjar las dificultades por la renuncia del Arzobispo Silvestre Guevara y Lira, la Santa Sede nombró a Monseñor Roque Cecchia Delegado Apostólico para entenderse con el Gobierno de Venezuela sobre la organización eclesiástica.
Llegó el Nuncio a La Guaira y el Presidente Guzmán Blanco se opuso a que desembarcase. Entonces el Nuncio le dirigió un mensaje telegráfico, donde le manifestaba el deseo suyo de que sólo quería hacer una corta visita a Caracas para admirar el recién construido templo de Santa Ana, uno de los más hermosas de América, obra de Guzmán Blanco.
Enorgullecido el Presidente, al convenir en el desembarco se avino también a celebrar una entrevista con el Delegado Apostólico, no en Caracas sino en Macuto, a donde el General debía trasladarse por aquellos días. El Delegado, junto con el doctor Vicente Parejo, quiso adelantarse en el camino para saludar al Presidente; llegó hasta Pariata, en las afueras de Maiquetía. Fue allí donde Monseñor Cecchia, al avistarse con Guzmán Blanco, hubo de colmar su vanidad desmedida, con esta hiperbólica frase:
"Bendigo a la Divina Providencia que me permite conocer al moderno Carlo Magno".
Imagen: Arzobispo Silvestre Guevara y Lira
Bibliografía. Carreño, Eduardo. Vida anecdótica de venezolanos. Editorial Crisol. Caracas 1948.

Despojo de la inmunidad parlamentaria a un Senador por el estado Trujillo


El Dr. Diego Bautista Urbaneja, a la sazón Ministro de Relaciones Interiores, acusó ante la Cámara del Senado al Dr. Eusebio Baptista, Senador por el Estado Trujillo, de falta de respeto al General Antonio Guzmán Blanco, Presidente de Venezuela, en cuyo nombre denunciaba el hecho para la reparación debida. Baptista, hombre de carácter integérrimo y de limpias ejecutorias, era enemigo de Guzmán Blanco; en Congresos anteriores había censurado algunos contratos hechos durante su administración, por lo cual el Autócrata le tomó cierta Ojeriza. Las crónicas de la época se refieren a lo acaecido. Se hallaba Guzmán Blanco en la esquina de San Francisco, entre partidarios y servidores, cuando acertó a pasar por allí el doctor Baptista. Al avistarse mediaron palabras descompuestas; y como al regresar Baptista de la Imprenta Bolívar, situada entonces en la esquina de Sociedad, encontrábase el Primer Magistrado en el mismo punto, se renovó el enojoso incidente. Cuando Guzmán Blanco notó que Baptista bajaba de la acera, le dijo con voz enfática:
Ese necio quiere alucinar al Congreso con sofismas... sí... quiero que me oiga. Al oír estas palabras, el Senador por Trujillo se detuvo y quedose mirando con fijeza al Presidente, quien se abalanzó hacia él para preguntarle en tono iracundo:
-¿Qué hace Ud. allí?
-Estoy en la calle, Señor. No es permitido estar en la calle?
-Sí, pero eso es una provocación.
-No, señor; estaba oyéndolo a usted.
-Usted ha debido seguir su camino; me ha faltado el respeto y debe ir preso.
Hubo intervención conciliatoria de algunos individuos cuando Guzmán Blanco dio la orden a un Oficial para que condujese a la cárcel al doctor Baptista, quien quedó momentáneamente en libertad; pero después de la denuncia del Ministro de Relaciones Interiores, la Cámara dispuso que se le expulsase de su seno para instaurar el proceso y someterlo a juicio, como se le sometió en efecto.
Años más tarde, la misma Cámara levantó la sanción de su Acuerdo del 5 de abril de 1881, en virtud del cual había despojado al Senador por Trujillo de su inmunidad parlamentaria y de los derechos que por ejercicio del cargo le correspondían y declaraba ahora "que el doctor Baptista por su entereza republicana merecía bien de la patria".
Imagen: Dr. Diego Bautista Urbaneja con Guzmán Blanco.
Bibliografía. Carreño, Eduardo. Vida anecdótica de venezolanos. Editorial Crisol. Caracas 1948
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domingo, 31 de mayo de 2009

Junio

El nombre junio se una en castellano desde el año 1211. Viene del latín Iunius, sexto mes del año de nuestro calendario, que correspondía al cuarto mes en el antiguo calendario romano. Tiene 30 dias.. Según el Diccionario de Autoridades (edición de 1732) se le dio este nombra porque estaba dedicado a los juniores del pueblo, es decir, los menores de edad.
Se le representa simbólicamente mediante un cangrejo (Cáncer), también con un segador manejando su guadaña o transportando heno.
Existe otra representación entre los griegos: Faetón es hijo de Helio, el dios-sol. Faetón se desprende del cielo por imprudente, por pretender conducir el carro de su de su padre. En este sentido simboliza una aspiración por encima de las posibilidades.
En la mitología griega Faetón o Faetonte (en griego antiguo Φαέθων Phaéthôn, ‘brillante’, ‘radiante’) era hijo de Helios.
Faetón alardeaba con sus amigos de que su padre era el dios-sol. Éstos se resistían a creerlo y Faetón terminó acudiendo a su padre Helios, quien juró por el río Estigia darle lo que pidiera. Faetón quiso conducir su carruaje (el sol) un día. Aunque Helios intentó disuadirle, Faetón se mantuvo inflexible. Cuando llegó el día, Faetón se dejó llevar por el pánico y perdió el control de los caballos blancos que tiraban del carro. Primero giró demasiado alto, de forma que la tierra se enfrió. Luego bajó demasiado, y la vegetación se secó y ardió. Faetón convirtió accidentalmente en desierto la mayor parte de África, quemando la piel de los etíopes hasta volverla negra. Finalmente, Zeus fue obligado a intervenir golpeando el carro desbocado con un rayo para pararlo, y Faetón se ahogó en el río Erídano (Po). Su amigo Cicno se apenó tanto que los dioses lo convirtieron en cisne. Sus hermanas, las helíades, también se apenaron y fueron transformadas en alisos o álamos, según Virgilio, convirtiéndose sus lágrimas en ámbar.
La moraleja de la historia es un añadido posterior. En las primeras referencias homéricas Faetón es simplemente otro nombre del propio Helios. La sustitución de éste por Apolo como dios-sol sucedió más tarde que esta leyenda.
El tema de la estrella caída debe haber sido familiar en Israel, pues Isaías se refiere a él cuando amonesta al rey de Babilonia por su orgullo. La Enciclopedia Judía cuenta que «es obvio que el profeta, al atribuir al rey babilonio un exceso de orgullo, seguido de su caída, tomó la idea prestada de una leyenda popular relacionada con la estrella de la mañana». La imagen de la estrella caída reaparece sin nombre en el Apocalipsis de Juan. En el siglo IV Jerónimo tradujo ‘estrella de la mañana’ por «Lucifer», llevando el elemento mítico de la estrella caída a la mitología cristiana.
Imagen: La caída de Faetón, de Johann Liss, principios del siglo XVII.

Quitiplás: instrumento musical mirandino

Se emplea en las poblaciones del estado Miranda, con este instrumento los nativos forman una batería para acompañar los bailes o danzas de origen africano. Está compuesto por un conjunto de cuatro tubos de bambú, cortados junto a un nudo para que éste sirva de base y no se desflequen.
Pertenece al grupo de los idiófonos de golpe directo. El mayor de los tubos se distingue con el nombre de Macho o Pujao y uno menor con el nombre de Hembra o Prima. Cada uno de ellos requiere de un ejecutante que proceda a golpearlo rítmicamente contra el suelo cubriendo y destapando a la vez, alternativamente, la boca del tubo con la palma de la mano para variar así la altura del sonido. Los otros dos tubos más pequeños, son ejecutados por una sola persona, pues éstos son golpeados entre sí. El nombre de este instrumento es tomado del sonido característico del mismo, el cual al ser ejecutado repite onomatopéyicamente la palabra Qui-Ti-Plas.
Entre los instrumentos musicales empleados por nuestro pueblo, los membranófonos conservan un lugar preponderante en todas las ceremonias y fiestas, especialmente en las regiones de Barlovento, Puerto Cabello y el Zulia.
Alguien ha dicho que el tambor debe su difusión a que es el instrumento que mejor representa los latidos del corazón y quizás sea por ello su empleo en todos los tiempos como medio de comunicación, en las guerras, en las ceremonias rituales, en las fiestas populares, etc.
El maestro Juan Pablo Sojo nos describe los tipos de tambores más comunes en nuestro país. Todos tienen origen africano. Son ellos el Mina o Daborneyano, la Curbeta, (éstos para el baile colectivo). El Bantú, para el baile de parejas, y los Culepuyas que se dividen en Pujao, Bordón y Tiple.
Nos dice Juan Pablo Sojo que "Mina es una pequeña región de territorio de Guinea, Costa de Marfil, en el África Occidental, habitada por indígenas del grupo dahomeyano. De allí la razón del nombre de uno de los tambores que emplea nuestro pueblo.
Tomado de: Domínguez, Luis Arturo. Encuentro con el folklore en Venezuela. Editorial Cincel Kapelusz. Caracas. 1998

Glosario de pesas y medidas en el comercio rural venezolano

En casi todos los medios rurales de nuestro país se utilizan ciertas medidas tradicionales que entre los campesinos son corrientes y fáciles de comprender.
El tercio es una medida convencional que se utiliza para vender panela y yuca. Cuando se trata de la venta de la primera, el tercio lo constituyen veinticuatro panelas. Si se trata de yuca, el tercio equivale a cincuenta kilos.
La carga se compone de dos tercios.
La cana es igual a dos kilos.
El almud equivale a doce kilos, más o menos.
La fanega es igual a doce almudes.
El quintal es equivalente a cuarenta y ocho libras.
La libra es una medida de peso de valor variable en diferentes lugares: oscila entre 400 y 460 gramos.
La arroba equivale a doce kilos aproximadamente.
El pinche es igual a un kilo.
La hueva es una medida de capacidad que equivale a un kilo.
La canoa consiste en un cajón que tiene dos metros de largo, uno de ancho y otro de altura; se emplea en los medios rurales para vender granos.
El palito consiste en un bolso hecho de liencillo o de fique, que se utiliza para vender granos. Equivale a seis kilos.
La vara es igual a la distancia del extremo externo de la clavícula hasta la punta del dedo mayor, teniendo el brazo extendido.
La cuartilla es equivalente a ocho kilos.
La varilla se compone de unas dos varas y cuarto.
La cuarta es igual a veinte centímetros.
El jeme es equivalente a la distancia comprendida entre la punta del índice y el pulgar, teniendo estos dos dedos extendidos.
El tablón de caña es una medida equivalente a cien metros cuadrados de sembrado de calla.
La tarea equivale a una hectárea de limpieza de terreno para sembrar en conucos o haciendas.
Además de estas clases de pesas y medidas, existen la mediacana, el mediopalito y la mediacuartilla, que equivalen respectivamente a la mitad de la cana, el palito y la cuartilla.
Tomado de: Domínguez, Luis Arturo. Encuentro con el folklore en Venezuela. Editorial Cincel Kapelusz. Caracas. 1998

lunes, 25 de mayo de 2009

Atentados contra los miembros de la Junta Militar de Gobierno

La Caracas de inicio de los años 50 era puro rumores. Se hablaba de atentados contra los miembros de la Junta de Gobierno. Uno de los más publicitados se originó por la ocurrencia del propio comandante Llovera Páez, quien era sumamente bromista.
Resulta que un día estaba el Comandante en el restaurante “La Belle Epoque” comiendo con varios amigos. Los rumores estaban a la orden del día y al precitado Llovera Páez no se le ocurrió otra genial idea que la de soltar un fajo de petardos debajo una mesa. Cuando los triqui traquis estallaron, a más de uno le falto el aire y a otros les dió un soponcio.
Llovera en la barra muerto de risa decia:
- ¡Carajo! ¿Y esta es la gente que va a defender al gobierno?
Otra historia que cuenta Oscar Yanes se refiere al rumor de un atentado que resulto algo distinto: que al comandante Pérez Jiménez le echaron un vaso de whisky en una fiesta en el Country Club. La crónica realmente no fue así. En la casa de Juan de Mata Guzmán Blanco, en la Florida, diagonal al Club La Florida, le dieron una fiesta a la Junta Militar de Gobierno para celebrar la devolución de los bienes de peculado. Presente estaba Miguel Torres Cárdenas, hijo del celebre Torres Cárdenas del gobierno de Cipriano Castro. Dos versiones hay sobre el suceso. Una, que a Torres Cárdenas conversando con los miembros de la Junta se le vino un buche de whisky el cual le echo encima a Pérez Jiménez , reaccionando el Comandante con el ademán de sacar la pistola, a lo que Delgado Chalbaud le agarró por el brazo y le dijo: “cuidado, vale, cuidado”. La otra versión es que Torres Cárdenas le sirvió un whisky a Pérez Jiménez, quien no bebe, a lo que el oferente, totalmente ebrio, le dijo que se lo iba a hacer tomar, motivando la reacción de agarrar el vaso con una mano y llevando la otra a la pistola. A lo que Llovera Páez le dice: “Pérez, ¿qué vaina es esa?"
Las dos versiones son parecidas. Ahora, lo que es cierto es que Torres Cárdenas lo envían confinado durante seis meses a Tucupita y, de su parte, Delgado Chalbaud le dijo a sus compañeros de Junta que él no asistiría más nunca “a fiesta de borrachos ricos”.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Bolívar: “le haré sacar el otro ojo”

Rafael Diego Mérida, conocido como el “tuerto” por su defecto físico, es un nefasto personaje de la historia de principios del siglo XIX venezolano. Nace en Caracas el año 1762. Escribano de Cámara de la Real Audiencia de Caracas y durante la II República es Secretario de Gracia y Justicia y Policía.
En 1795 conoce como escribano del juicio instaurado por la RA sobre la huida del niño Simón Bolívar de la casa de su tutor, Carlos Palacio, y decidir en consecuencia. El niño se había refugiado en hogar de Pablo Clemente y María Antonia Bolívar. En 1799 se desempeña como “escribano originario y único” de la causa contra José María España, Manuel Gual y otros implicados en la conocida conspiración de Gual y España. En 1808 participa en la Conspiración de los Mantuanos. Viaja a España y regresa al país después de los sucesos del 19 de abril de 1810. En 1811 es secretario de la Sociedad Patriótica y en 1812 dirige un memorial contra Francisco de Miranda calumniándolo en el Congreso. En el salón de sesiones Mérida ofende a Miranda, disponiendo el Presidente del mismo el retiro de Mérida y un arresto de 20 días.
Tras la caída de la I república es hecho preso y liberado tras el triunfo de la Campaña Admirable liderada por Simón Bolívar. Es designado por El Libertador como Secretario de Gracia y Justicia y Policía, una de las tres secretarias que crea Bolívar en la organización del gobierno.
Tras la perdida de la II República, Mérida parte hacia Margarita, formando parte del triunvirato que designa Juan Bautista Arismendi para gobernar la isla. Tras la llegada de los realistas al mando de Pablo Morillo, Mérida huye hacia las Antillas. En Haití se alista en la expedición de Los Cayos, acompañándola hasta Carúpano, lugar donde se separa y se traslada a Curazao e inicia una campaña panfletaria contra la revolución emancipadora y Simón Bolívar en particular.
Tras el triunfo de la República en 1821, se traslada a Venezuela donde tiene desavenencias con el general Francisco Rodríguez del Toro, Intendente del país.
1823 Caracas es un hervidero de pasiones y Mérida se encuentra a sus anchas. Consumido por el resentimiento, ataca a honorables familias y reputaciones de personas. El 23 de julio de 1824 el coronel Diego Ibarra le escribe al Libertador: “Caracas está aparentemente tranquila, pero en realidad no lo está, porque existe allí Mérida, Pelgrón y la Alta Corte de Justicia, y todos aspirando a lo que se imaginan que puede ser y a coger lo que se presente. Mérida dio un pasquín contra usted, el cual lo habrá visto impreso por el general Páez en El Colombiano; se sabe que ha sido Mérida porque, con muy poca diferencia, dijo lo mismo en la Corte de Justicia. A padrino Marqués y a toda nuestra familia los ha vuelto locos con biografías y apéndices en que les dice que son unos godos, ladrones, etc.; en fin, este caballero, protegido por la Corte de Justicia y ayudado de algunos chisperos, tiene a Caracas alborotada; yo, en recompensa de esto y de todo lo que ha hecho durante su vida, le he ofrecido matarlo en cuanto vuelva a escribir una línea contra usted o contra cualquiera de nuestra familia, y pienso cumplirle al pie de la letra este ofrecimiento.”
María Antonia Bolívar de Clemente, hermana del Libertador, le escribe a éste el 29 de julio del mismo año: “Te diré algo de los asuntos políticos: esto sigue bien en lo que cabe y puede esperarse de un país de guerra, acostumbrado al robo y al desorden y al genio revolucionario de mis paisanos, a que se han habituado. Tenemos al señor Juan Escalona de intendente; hasta ahora nada se dice de él, pero puede que no pasen tres meses sin que haya algunas críticas; ahora no las ponen en las gacetas, sino en manuscrito; el bribonazo de Mérida ha tenido el atrevimiento de escribir contra todos los principales de Caracas y entre ellos los Toros, incluyendo hasta las mujeres, y el día que su malignidad te tome a ti o a alguno de mi familia inmediata en su boca, que no será mucho, porque Juanica se ha presentado, cobrándole seis mil y tantos pesos que le debe del hato del Totumo, hasta ese día no más escribe, porque le hago sacar el otro ojo a palos. Es un canalla que, valido de la protección que tiene de algunos de la Alta Corte, insulta por escrito a todo el que no es como él: gracias al señor Soublette, que lo dejó venir aquí, no debiendo permitirlo. Más mal experimentamos de los malos criollos que de los españoles; son enemigos internos con máscaras de patriotas.”
En 1825 es nombrado cónsul de la Gran Colombia en Curazao. El 6 de junio de 1825 le participa Santander al Libertador por carta: “Le remito un manifiesto de Toro sobre su Intendencia. No teniendo modo de salir de Mérida, le he dado una comisión para Curazao, en que puede servirnos últimamente sin riesgo de comprometer la República.” Luego, ratifica la noticia el 21 de enero de 1826: "A Mérida lo eché a Curazao con una comisión para que descansara el pueblo de Caracas."
En septiembre de 1825 le manifiesta a Santander, Vicepresidente de la Gran Colombia, que “había hecho abjuración escrita de sus errores y sus calumnias contra Bolívar…” y solicitaba se le diese el empleo de la Tesorería de Diezmos de Caracas, que no le fue concedida.
En 1828 publica en Curazao un folleto titulado Angustias de Colombia en 1828. Bolívar le escribe a Páez: “…Creo que convendría a usted mandase a Mérida en comisión a cualquier punto: de otro modo, nos tendría revuelto Caracas. Este sujeto es peor que todos los que usted ha echado: su naturaleza está herida en la maldición del cielo, y parece que en sus venas corre el veneno y en su mente reside el espíritu de Satanas.”
José Antonio Páez, jefe superior de Venezuela, le suspende el sueldo y le prohíbe la entrada a Venezuela.
Imagen: François Desire Roulin, Simón Bolívar. Lápiz sobre papel, 0,222 x 0,193.Bogotá, 1828.