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domingo, 31 de mayo de 2009

Quitiplás: instrumento musical mirandino

Se emplea en las poblaciones del estado Miranda, con este instrumento los nativos forman una batería para acompañar los bailes o danzas de origen africano. Está compuesto por un conjunto de cuatro tubos de bambú, cortados junto a un nudo para que éste sirva de base y no se desflequen.
Pertenece al grupo de los idiófonos de golpe directo. El mayor de los tubos se distingue con el nombre de Macho o Pujao y uno menor con el nombre de Hembra o Prima. Cada uno de ellos requiere de un ejecutante que proceda a golpearlo rítmicamente contra el suelo cubriendo y destapando a la vez, alternativamente, la boca del tubo con la palma de la mano para variar así la altura del sonido. Los otros dos tubos más pequeños, son ejecutados por una sola persona, pues éstos son golpeados entre sí. El nombre de este instrumento es tomado del sonido característico del mismo, el cual al ser ejecutado repite onomatopéyicamente la palabra Qui-Ti-Plas.
Entre los instrumentos musicales empleados por nuestro pueblo, los membranófonos conservan un lugar preponderante en todas las ceremonias y fiestas, especialmente en las regiones de Barlovento, Puerto Cabello y el Zulia.
Alguien ha dicho que el tambor debe su difusión a que es el instrumento que mejor representa los latidos del corazón y quizás sea por ello su empleo en todos los tiempos como medio de comunicación, en las guerras, en las ceremonias rituales, en las fiestas populares, etc.
El maestro Juan Pablo Sojo nos describe los tipos de tambores más comunes en nuestro país. Todos tienen origen africano. Son ellos el Mina o Daborneyano, la Curbeta, (éstos para el baile colectivo). El Bantú, para el baile de parejas, y los Culepuyas que se dividen en Pujao, Bordón y Tiple.
Nos dice Juan Pablo Sojo que "Mina es una pequeña región de territorio de Guinea, Costa de Marfil, en el África Occidental, habitada por indígenas del grupo dahomeyano. De allí la razón del nombre de uno de los tambores que emplea nuestro pueblo.
Tomado de: Domínguez, Luis Arturo. Encuentro con el folklore en Venezuela. Editorial Cincel Kapelusz. Caracas. 1998

domingo, 22 de marzo de 2009

Juan Pablo Sojo.- Frases de la región de Barlovento, estado Miranda, Venezuela



"En todos los pueblos, caseríos o “sitios”, hallaremos en boca del nativo intonso, frases como las siguientes:
“Ahilado", trozo de hacienda cacahuera, arboleda.
“A jecho", a peso. “Ajumar”, ahumar.
“Antiquina”, asimismo, exactamente.
“Ambilar”, "ambilado”, embromar, embromado.
“Arrancapepa", bachaco grande negro.
"Boca fría”, toda serpiente venenosa.
”Birriondo”, macho en celo.
"Cabecino", inteligente.
“Caligüeba”, tarantera, epilepsia.
“Coyomo”, camaroncito de río.
“Cacheo", contracción por plátano salcochado.
“Conversa”, conversación.
“Cónchale”, interjección.
“Culepuya”, tambor llamado “redondo”, formado por tres instrumentos denominados "tiple", "bordón" y "pujao".
"Fuñido, fuñir", tercio roñoso, embromar.
"Guatanero", en la cacería o pesca sujeto que carga las piezas cobradas.
"Jalar", talar el monte.
"Jecho", fruto hecho.
"Lambido”, individuo entrometido, vivo.
"Lembe", golpe dado con la mano abierta.
"Malembe", baile de tambor.
"Macuto", mara, carriel de fibras.
"Majarete", por manjarete, dulce popular.
"Marañero", tramposo.
"Mestiza”, bollo dulce de plátano y coco.
"Mina", tambor formado por tres elementos "boca”, "curveta” y "Iáures”. "Macagua", clase de serpiente venenosa, llamada también "terciopelo", "amarilla", etcétera.
"Macan", "macaneo", brega, trajín.
"Masamorra", atole de plátanos o maíz tierno.
"Mamorra", comida.
"Mochoroco", pez de río.
"Mástigo", mástil donde penden los racimos de banano.
“Endenantes", por ahora rato.
"Pan pelao", pan de maíz seco fermentado con cenizas.
"Pichagua", cuchara de tapara.
"Paguara”, machete de hoja ancha, en otras partes "taguara".
"Pimpina", o múcura.
"Piñazo", puñetazo. "Pintón", plátano maduro.
"Quichimba", tambor sui generis echado en el suelo.
"Requeneto", pequeñín.
"Rozas", arboleda talada y quemada.
"Rumbambaya", baile de cuatro y maracas.
"Folias", cantos a la Cruz de Mayo.
"Sitios", campos denominados o villorrios montañeros.
"Sorocho" lo que está medio asado, todavía crudo.
"Sangrepesá", cambur morado.
”Taritari” bachaco rojo.
"Tololé” baile sanjuanero, original de tambor. Y siguen una lista interminable que publicaremos otro día."


Referencia: Sojo, Juan Pablo. Barlovento, una invitación a la novela. En El Estado Miranda. Su tierra y sus hombres. Ediciones del Banco Miranda. Caracas 1959.

domingo, 8 de marzo de 2009

Chacao pudo haber sido Caracas



Comentarios en torno al traslado de Caracas a Chacao, el terremoto del día de San Bernabé, fray Mauro de Tovar y sobre las familias originarias.

El once de junio de 1641, día de San Bernabé, entre las ocho y media y las nueve de la mañana, tembló en la ciudad de Santiago León de Caracas. El mismo se sintió fuertemente en la Guaira y fue de tal magnitud, que no existió edificación que no sufriera daños, siendo la mayoría de ellas destruidas. La iglesia mayor sufrió averías considerables, abriéndose por varias partes. Cayó parte del Convento de Las Monjas, la iglesia de San Francisco se desplomó casi en su totalidad. La ciudad fue literalmente destruida y acto seguido, se desató una plaga que diezmó a la población y los sobrevivientes, en su mayoría, quedaron sumido en la miseria.

A raíz del mencionado terremoto, muchos vecinos caraqueños buscaron amparo al este de la ciudad encontrando en el sitio que hoy conforma el Municipio Chacao amparo. A tal punto, que se pensó en el traslado de la ciudad de Caracas hacia el lugar que ocupa hoy Chacao. Mas fray Mauro de Tovar se opone y logra su cometido de no reasentar la urbe.

Pero quien era este fray Mauro de Tovar. Sacerdote benedictino, fue obispo de Venezuela entre diciembre de 1640 y febrero de 1654. Hombre de desempeño público muy polémico. Su personalidad dominante, arbitraria, orgullosa y hasta tiránica, como lo reseña el historiador Lucas Castillo Lara, contribuye a desatar querellas que algunas han pasado a la historia. Una de ellas, su tenaz oposición a la fundación del convento de la orden de los mercedarios. Ante la insistencia de los seguidores de dicha orden y la construcción del convento señalado, fray Mauro de Tovar decreta el 29 de agosto de 1641 la demolición de dicha edificación, a causa de los daños causado por el terremoto del día de san Bernabé en la misma. Los mercedarios se niegan a dar cumplimiento a dicho decreto, motivo que incita a Mauro de Tovar a encabezar una procesión – manifestación que hace efectivo el decreto de demolición y, como ñapa, excomulga al fraile de esa orden, Juan de Espinosa.

Otro escándalo, y situémonos en la sociedad del siglo XVII, fue el proceso de anulación del matrimonio de Ana de Cepeda y Pedro Navarro. Ana de Cepeda acusa a su marido de malos tratos y amancebamiento con su hermana, Jimena Ponte. Fray Mauro de Tovar dispone el apresamiento de los hermanos Jimena y Pedro; revive una causa pendiente contra la madre de estos por no haber bautizado a 7 de sus 10 hijos y la excomulga, al igual que a otros parientes.

Fray Mauro de Tovar excomulga al teniente general Fernández de Fuenmayor y a los alcaldes ordinarios por haber participado en el juicio. El caso sigue su curso en Santo Domingo, resultando a su vez excomulgado fray Mauro de Tovar. Pero esto no queda aquí. Sigue la contienda jurídica en el Consejo de Indias, instancia en la que logra que se levante las sanciones impuestas en Santo Domingo, y le encarga “…que siempre guardéis las leyes de estos reynos, para cumplir todo lo que debéis y sois obligado y excusar para lo adelante ocasiones de semejantes escándalos…”. El pleito continúa ya que Gabriel Navarro, quien es procurador de Caracas ante el Consejo de Indias en 1648, presenta documentos contentivos de las ofensas del obispo contra su familia.

En 1650 el polémico obispo es trasladado a Chiapas, México (se efectúa en febrero de 1654), por lo que se tranquiliza esta disputa no sin estampar la siguiente frase al embarcarse, tras sacudir las zapatillas: “de Caracas no quiero ni el polvo, ahí se los dejo”.

En 1776 una epidemia de viruela causa estragos en Caracas. Al igual que en 1641, muchas familias se trasladan a Chacao y no pocas sentaron residencia definitiva en esta comarca.

Otro sacerdote, el padre José Mohedano, primer Cura propio de Chacao, indica que para el 12 de julio de 1770 Chacao contaba con 1445 habitantes. Para ese momento la jurisdicción comprendía Sabana Grande, Chacaito, Chacao y Sebucán. El censo del padre Mohedano nos refiere que la población contaba con 145 casas, ubicadas en 8 calles denominadas así:
Calle de la Santísima Trinidad: corre de Norte a Sur; Calle de la Encarnación del Hijo de Dios, corre de Sur a Norte; Calle del Nacimiento de Jesucristo, corre de Sur a Norte; calle de la Circuncisión del Señor, corre de Sur a Norte; calle de la Presentación de Jesús, corre de Oriente a Poniente; calle de la Huida a Egipto, corre de Poniente a Oriente; calle del Niño Perdido, corre de Oriente a Poniente; calle del Bautismo de Nuestro Señor, corre de Poniente a Oriente.

En el censo destacan algunas cabezas de familia, tales como la de don Mateo Blanco, Francisco Xedler, Alejandro Blanco, Francisco Antonio Borges, Nicolás Blanco, Ana de Liendo, Félix Blanco, Antonio Archeta, Isabel Daboin, entre otras. En el Partido de Chacaito y Sabana Grande, entre otras cabezas de familia se encuentran los siguientes nombres: Juan Diaz, Carlos Betancourt, José Mañas, José González Manzo, Damiana de la Cruz Pérez. En el Partido de Sebucán: José Díaz, Agapito Acevedo, María Felipa Xedler, entre otros.

Quizás de no haberse opuesto Mauro de Tovar a la idea de trasladar a Caracas hacia los terrenos que hoy comprenden Chacao, la ciudad fuese hoy, políticamente, la capital de la República, y Chacao, una parroquia de la ciudad capital…

13 de febrero: Los Teques, Capital del estado Miranda

El 13 de febrero de 1927 se fija la ciudad de Los Teques como capital del estado Miranda (Venezuela). Se registran innumerables episodios durante el tiempo transcurrido hasta la capitalidad y, luego, hasta nuestros días. Veamos algunos de ellos.
El 21 de octubre de 1777 el Obispo Mariano Martí erige a Los Teques como Parroquia Eclesiástica o curato independiente. Este curato se funda para agrupar a los feligreses desde Carrizal hasta San Pedro, para que no continuaran dependiendo de la Iglesia de Macarao o la de San Diego de Los Altos. El primer sacerdote asignado a la Iglesia de San Felipe Neri de Los Teques, fue el Pbro. Br. Don Manuel Antonio Fernández Feo.
Ya era añejo el pueblo. Se habían asentado los habitantes a orillas del Río San Pedro, importante curso de agua que localiza su cabecera en la vertiente suroeste del Topo El Arado, en la Cordillera de la Costa al noroeste de la población de San Pedro; que con sus 18 kms aproximados, y en las cercanías de Los Teques, cambia su rumbo hacia el norte, siendo originario del Río Guaire en su unión con el Río Macarao, en Las Adjuntas.
El centro poblado de Los Teques se localiza entre las coordenadas geográficas 67º 02′ 30″ de Longitud 0. y 10º 21′ 00″ de Latitud N. Se encuentra a una altura sobre el nivel del mar de aproximadamente 1.173 mts. Es la capital del municipio Guaicaipuro.
Los Teques tuvo que adaptarse en sus inicios a un plano ligeramente inclinado, donde se formó el pueblo; el cual constituyó dos núcleos: en la parte alta e irregular con sus casas coloniales, poblada a raíz de las actividades del antiguo ferrocarril Caracas-Los Teques-Maracay, y, la parte baja o llana con modernas edificaciones; es bueno señalar que la parte accidentada o irregular es conocida con el nombre de El Pueblo y la plana como el Llano de Miquelena. (1)
Lucas G. Castillo Lara nos habla de la evolución poblacional de la urbe. Así reseña que en 1781 contaba con 1.503 habitantes, pasando a 2.822 en 1805 (2)
Marcos Aurelio Vila relaciona la fundación con el descubrimiento de minas de oro hechas por Francisco Fajardo, primer conquistador de Caracas, en el año de 1559. Estas minas de oro localizadas en la jurisdicción de Los Teques, estuvieron en explotación poco tiempo debido a la hostilidad de los indígenas que asaltaban los centros de trabajo, y también a su escaso rendimiento y productividad en relación a otras actividades. (3)
Lo cierto es que Los Teques es el nombre de una de las tribus Caribes más aguerridas cuyo jefe, Guaicaipuro, hizo frente a los conquistadores.
Según datos encontrados por Arcila Farias en el Archivo Arzobispal, para el año de 1800 la población de Los Teques estaba compuesta así: 1.399 blancos, 188 indios, 363 pardos, 35 negros, 259 esclavos para un total de 2.244 hab. (4)
Los Teques gozo de fama desde los comienzos de la conquista. Los nombres de Francisco Fajardo, Pedro de Miranda, Pablo Collado, Juan Rodríguez Suárez y Garci González de Silva están ligados a esta tierra.
Para el año 1600 Los Teques formaba parte de una encomienda que perteneció a Francisco Tostado de la Peña y a Andrés González; 70 años más tarde estas mismas tierras eran patrimonio de Juan de Ascanio y Correa de Benavides y para finales de ese siglo las llamadas «Tierras de Los Altos» que conformaban buena parte de lo que es hoy el distrito Guaicaipuro, eran propiedad de Diego de Miquilena, quien las vende en 1684 a Melchora Ana Tovar y Bañez, viuda del capitán Juan de Ascanio y Guerra. (5) Comienza el asentamiento de agricultores y ganaderos quienes darían calor humano a la región.
Eventos históricos relacionados con Los Teques
El conglomerado urbano que Alejandro de Humboldt menciona como «un pueblucho miserable», ofrece sus aportes a la historia de Venezuela.
Batalla de San Pedro.
Telasco MacPherson relata que el Lunes Santo 25 de marzo de 1565, en la cuesta de “Las Cocuizas” es enfrentado el conquistador Diego de Losada por el líder indigena Guaicaipuro. El día 23 es acosado por las tribus de los Arbacos y Los Teques. El día 25 se sumó indios de las tribus Tarmas y Mariches y se da el histórico combate. La suerte parecía favorecer a los aborígenes, hasta que Francisco Ponce de León, acompañado de Pedro Alonso Gáleas, Francisco Infante, Sebastian Díaz, Alonso Andréa, Francisco Sánchez de Córdova, Juan Serrano, Pedro García Camacho, Juan de Gámez y Diego Paradas, lograron hacer una maniobra que los coloca a la retaguardia del ejército de Guaicaipuro, lo que logró desordenar las huestes indígenas y consolidar el triunfo castellano.
Muerte de Juan Rodríguez Suárez.
En 1561 parte de la entonces villa de Caracas a Valencia a ponerse a las ordenes del gobernador para enfrentar la presencia del Tirano Lope de Aguirre en Borburata. Hace campamento nocturno Rodríguez Suárez en el río San Pedro, ocasión que aprovechan los caciques Terepáima de los Arbacos y Guaicaipuro de Los Teques.
Al día siguiente suben a “El Peñón” lugar donde son emboscado Rodríguez Suárez y sus seis acompañantes. Haciéndose fuerte los españoles en “El Peñón”, decidieron sitiarlos. Allí, tras pasar la noche, Rodríguez Suárez y dos acompañantes rompieron las filas indígenas y trataron de dar encuentro de Guaicaipuro. Fallida la acción retornan al peñón con los caballos mal heridos. Deciden que Alonso Fajardo, al abrigo de la noche, intente llegar a Valencia en búsqueda de ayuda, siendo descubierto al día siguiente y muerto por los indios. De su lado, los restantes decidieron abrirse paso luchando, dejando la vida en el intento.
Muerte de Guaicaipuro.
Diego de Losada, hastiado de las constantes incursiones de Guaicaipuro, le abre juicio y encausándolo por diversos delitos, ordena a Francisco Infante, quien era Alcalde de la ciudad de Caracas, su captura. Infante se hace acompañar de 80 hombres e inicia la persecución del indomable indio. Lo ubica en un pueblecillo entre Los Teques y Carrizal. Según la crónica de Telasco MacPherson estaba acompañado de 20 flecheros que dormían desprevenidos. Se inicia una feroz lucha y Guaicaipuro empuñaba el estoque que le había arrebatado a Rodríguez Suárez. En la refriega hiere en el brazo a Juan de Gámez y cae muerto al igual que sus compañeros. (6)
Venezuela Independiente.
Se conoce que en 1809 el padre Miguel Santana desplegaba actividades patrióticas que culminaron con su detención. Liberado, continua en su accionar, dando protección «…a un grupo de patriotas, que el día 6 de agosto se reúnen con el Libertador Simón Bolívar en San Pedro». (7) El sacerdote Santana es nuevamente detenido y recluido en la “Casa de Ejercicios” en la ciudad de Caracas.
El 3 de agosto de 1813 se forma la Compañía de Voluntarios de Los Teques y San Antonio, con 100 efectivos.
Luego, el 6 de julio de 1814, Los Teques, es atacado y saqueado por las avanzadas de José Tomás Boves. Muchos de sus habitantes son asesinados y hurtan bienes pertenecientes a la Iglesia de San Felipe Neri.
En 1854 el Congreso Nacional crea el cantón de Guaicaipuro, con Los Teques como cabecera del mismo, y las parroquias de San Diego, Paracotos, San Antonio, Carrizal, San Pedro y Macarao. Cuatro años más tarde, el antiguo curato es elevado a la categoría de vicaría general, con jurisdicción en los pueblos de Los Altos.
Igualmente en 1858, El Coronel Avelino Pinto se alza contra el gobierno del General José Tadeo Monagas y se hace fuerte en Los Teques para actuar contra el gobierno de los monagas. Era el preámbulo de la Guerra Federal o Guerra Larga.
Igualmente en 1858 se concluye la carretera que une a Caracas con Los Teques. Luego, en 1866, se concluye el tramo carretero que enlaza a Los Teques con El Consejo, en el valle de Aragua. Comienza el desenclave de la microrregión, a pesar que poblados como San Antonio y San José de los Altos aún permanecen marginalizados.
La batalla de los Altos Mirandinos.
Tras sucesivas victorias del ejército Federal en el año de 1863, el general Antonio Guzmán Blanco organiza una división de alrededor 2.500 hombres, en las cercanías de San Diego y San Antonio. El ala izquierda la regía el general Joaquín Salazar, la cual se despliega hasta Carrizales y Los Teques. El 12 de abril salió para Los Teques el general paecista León Rodríguez. El día 13 pernocto en la ciudad. Al día siguiente emprendió operaciones contra el ala izquierda de la división de Guzmán Blanco, buscando abrir las comunicaciones con Carrizales. En Corralito se enfrentaron ambos ejércitos. Luego de duros combates, el día 16 recibe el general Rodríguez refuerzos del gobierno, lo que hace retroceder a los federalistas hacia San Diego, fortificándose en la colina conocida como Pozo de la Cañada, posición que es atacada por el gobierno dando la orden los federalistas de retirada hacia Paracotos. El general Rodríguez, vista las bajas sufridas, decide no emprender persecución sobre los enemigos. Regresa el día 17 a Los Teques, descansa y parte el día 19 hacia El Valle. Aunque se podría apreciar que las fuerzas gubernamentales habían obtenido un triunfo, lo cierto es que el ejército de Guzmán Blanco vuelve a ocupar la zona. Esta situación mostró la realidad de la contienda y ayudo al general Páez a tomar la decisión de terminar la guerra mediante un tratado de paz, el cual se concretaría el 23 de abril de 1863 y se conoce como el Tratado de Coche.
En 1875 el Ministro de Obras Públicas tiene que nombrar un comisionado para recoger y trasladar a Caracas toda la madera cortada clandestinamente en la ruta que conecta a Macarao con Los Teques y selvas contiguas. Ya comenzaban los problemas medioambientales que tanto dolor de cabeza ocasiona a los actuales pobladores de la capital.
Para 1881, momento previo al centenario del nacimiento de El Libertador (1883), Los Teques contaba con 2.919 habitantes. San Diego de los Altos con 1.621 habitantes. San Pedro con 2.443 y San Antonio de los Altos con 739. Paracotos era un lugar de paso hacia el valle del Tuy, lo que le permitía un crecimiento sostenido, de ahí que contaba con 2.846 habitantes, lo mismo que Taica, con 1.742. Carrizal contaba con 1.067. El Distrito Guaicaipuro pertenece al entonces llamado estado Bolívar y cuenta con 17.930 habitantes. Para 1877 se cuenta con 185 haciendas cafetaleras, 5 mixtas de café y caña de azúcar. 711 arboledas de café corresponden a plantaciones pequeñas y medianas y 1.988 conucos de subsistencia (8)
En 1891, el territorio del municipio está dividido en dos: el municipio Los Teques, conformado por los barrios El Trigo, El Guarataro, El Alambique, El Barbecho, El Rincón, Río Arriba, Santa Rosa, Quebrada de la Virgen, Las Lagunetas, La Francia y Las Guamas; y el municipio San Juan que comprendía La Mata, Vueltalarga, La Cañada, Retamal, El Corozal, Camatagua, Corozalito, Puertas Morochas, Guayas, Guayitas, El Jabillal, Chacao (sic) Gueremal, y Naigua.
En 1892 en el sitio de Los Colorados, se escenifica una sangrienta batalla entre las fuerzas del general Joaquín Crespo, al mando del general Ramón Guerra, con las tropas del general José Ignacio Pulido, que representaba al gobierno de Raimundo Andueza Palacio, en el marco de lo que se conoce como la “Revolución Legalista”. (9)
El estado Miranda se crea por la Constitución del 29 de marzo de 1901, siendo sus capitales Petare (1900-1904) y Ocumare del Tuy (1904-1927). Con la creación del Distrito Federal en 1909, el distrito Guaicaipuro fue adscrito al estado Miranda, por orden de Juan Vicente Gómez.
Para 1910 se enlaza con Caracas a través del Gran Ferrocarril de Venezuela. Igualmente se había construido una carretera que la comunicaba con la ciudad de La Victoria.
El directivo del Ferrocarril Alemán, Gustavo Knoop construye el parque “Los Coquitos”, o parque Knoop. Este emprendedor también dejo el parque El Encanto, a unos 7 kms de Los Teques, escenario natural de diversa suerte, entre otras, la de un hecho sangriento (29/09/1963) durante las luchas guerrilleras en la década de los 60 del siglo XX.
En 1912 los salesianos fundan el Liceo San José; en 1940 el gobierno el liceo Francisco de Miranda. En 1950 la Escuela de Formación de Guardias Nacionales y en 1965 la vicaría general de Los Teques fue elevada a obispado, siendo su primer obispo monseñor Juan José Bernal. En 1970 se instala en la cercanía de la Quebrada de la Virgen, el Instituto Científico y Tecnológico de la Industria Petrolera Nacional (INTEVEP), y en 1971 inicia sus actividades el Colegio Universitario de la Región Capital. Era la idea del gobernador del estado Miranda de la época, Manuel Mantilla, hacer de Los Teques una ciudad universitaria conformada por centros de investigación y universidades. En octubre de 1979 se funda el Ateneo de Los Teques.
Muchos han sido los periódicos que se han fundado en la localidad: El Trabajo (1908), Frente (1941), Rubrica (1943) Unidad (1959), Guaicaipuro (1960) Pantalla (1963), El Pueblo (1964), Alerta Mirandino (1967), El Tequeño (1975); actualmente son de la zona La Región y el Diario Avance. Igualmente se han publicado numerosas revistas, semanarios y bisemanarios.
Los habitantes de Los Teques siguen adelante en medio de un caos urbanístico que deprecia sus encantos naturales. Le han hecho falta unos buenos alcaldes que estén a la altura de sus responsabilidades con la ciudad. Los Teques, igualmente, continua con su destino estrechamente relacionado con Caracas.

1) Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables. Diccionario Geográfico del estado Miranda. Caracas, 1984.
2) Lucas G. Castillo Lara. Una Tierra llamada Guaicaipuro. 3ra edición. Biblioteca de autores mirandinos. Colección Cecilio Acosta. Los Teques 1994
3) Marcos Aurelio. Vila. En El Estado. Miranda. Su Tierra y sus hombres. Edición del Banco de Miranda. Caracas.1959
4) Diccionario Geográfico del estado Miranda. Ob. cit.
5) Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela.
6) Telasco A. MacPherson. Diccionario del Estado Miranda. Biblioteca de autores mirandinos. Colección Francisco de Miranda. Los Teques. 1988
7) Adrián Serrada, Luis A. y otros. Cuadernos de Historia Regional. Los Teques.
.8) Tejera, Miguel. “Venezuela Pintoresca e Ilustrada” París. 1875
9) Fundación Polar. Ob cit.

martes, 2 de enero de 2007

Los Altos Mirandinos a mediados del siglo XIX


Los Altos Mirandinos a mediados del siglo XIX

El 21 de octubre de 1777 el Obispo Mariano Martí erige a Los Teques como Parroquia Eclesiástica o curato independiente. Este curato se funda para agrupar a los feligreses desde Carrizal hasta San Pedro, para que no continuaran dependiendo de la Iglesia de Macarao o de la de San Diego de Los Altos. El primer sacerdote asignado a la Iglesia de San Felipe Neri de Los Teques, fue el Pbro. Br. Don Manuel Antonio Fernández Feo.

Los Altos Mirandinos se desenvuelven con la parsimonia típica de la vida colonial. Siempre atentos a las noticias de ciudades aledañas y a los hechos notorios de la época: asaltos piratas, alzamientos de esclavos y las noticias de los sucesos en las familias criollas de la sociedad colonial.

Con el inicio del siglo XIX Venezuela entra en una dinámica que señalará el camino futuro como república independiente. Los Altos Mirandinos participan activamente en muchos de los eventos que destacan en el período. Una vez, en pleno proceso de Independencia, el sacerdote de Los Teques, Miguel Santana, da protección «...a un grupo de patriotas, que el día 6 de agosto se reúnen con el Libertador Simón Bolívar en San Pedro».(1)

Luego, el 6 de julio de 1814, Los Teques, es atacado y saqueado por las avanzadas de José Tomás Boves. Muchos de sus habitantes son asesinados y hurtan bienes pertenecientes a la Iglesia de San Felipe Neri.

Una fecha de gran importancia para la historia de los altos Mirandinos, es la del 17 de marzo de 1853, ya que ese día se emite un Decreto Oficial por medio del cual se erige el Cantón Guaicaipuro, en la Provincia de Caracas, el cual tiene como capital el pueblo de Los Teques y permite la instalación del primer Concejo Municipal de dicha localidad. La institución aspira, entre sus primeras tareas, «...dotar a Los Teques con un espacioso mercado público, con asistencia médica, con buenos caminos vecinales, con un nuevo cementerio, con ejidos, con centros de enseñanza y que se honrara la figura del cacique Guaicaipuro, colocando su retrato en el Salón de Sesiones de la Cámara Municipal...». (2)

A medida que cobraba importancia los Altos Mirandinos, se suceden hechos propios del devenir histórico que caracterizan las décadas intermedias del siglo XIX venezolano: montoneras y guerras civiles interminable. El Coronel Avelino Pinto se alza contra el gobierno del General José Tadeo Monagas en el año de 1858 y se hace fuerte en Los Teques para actuar contra el gobierno de los monagas. Era el preámbulo de la Guerra Federal o Guerra Larga.

Tras la Federación, los Altos se transforma en asiento de familias que se dedican a la explotación de cafetales. Los Altos Mirandinos es una microrregión que se extiende en las alturas de los ramales de la Cordillera del Litoral que dividen el valle de Caracas del valle del Tuy. El clima tropical atemperado por la altura posibilita un excelente rendimiento en los cultivos de café. Los Teques a 1.168 m., de altura, San Pedro a 1.217 m., San Diego de los Altos a 1.278m., Carrizal a 1.302 m., San Antonio de los Altos a 1.407 m. Los propietarios de haciendas cafetaleras mantienen lazos económicos con Caracas. La característica tipo es que se observa un pequeño núcleo de hábitat concentrado, perteneciendo a residencias de comerciantes y algunos agricultores. El entorno se conforma de haciendas, pequeñas plantaciones cafetaleras y conucos de subsistencia.

La hacienda cafetalera se compone de la casa patronal, la oficina que es el establecimiento donde se seca, clasifica y ensaca el café en grano. Estas haciendas, como las plantaciones medianas y pequeñas que son reconocidas como arboledas de café, no forman un paisaje continuo. No, aparecen como islotes en medio de selvas cuasi vírgenes.

La falta de vías de comunicación propende al aislamiento comarcal. Esto comienza a variar en 1858 cuando se concluye la carretera que une a Caracas con Los Teques. Luego, en 1866, se concluye el tramo carretero que enlaza a Los Teques con El Consejo, en el valle de Aragua. Comienza el desenclave de la microrregión, a pesar que poblados como San Antonio y San José de los Altos aún permanecen marginalizados.

En 1881 el Distrito Guaicaipuro pertenece al estado Bolívar y cuenta con 17.930 habitantes. Para 1877 se cuenta con 185 haciendas cafetaleras, 5 mixtas de café y caña de azúcar. 711 arboledas de café corresponden a plantaciones pequeñas y medianas y 1.988 conucos de subsistencia (3)
Para 1881, momento previo al centenario del nacimiento de El Libertador (1883), Los Teques contaba con 2.919 habitantes. San Diego de los Altos con 1.621 habitantes. San Pedro con 2.443 y San Antonio de los Altos con 739. Paracotos era un lugar de paso hacia el valle del Tuy, lo que le permitía un crecimiento sostenido, de ahí que contaba con 2.846 habitantes, lo mismo que Taica, con 1.742. Carrizal contaba con 1.067.

La carretera invitaba a los moradores de Caracas a visitas los Altos Mirandinos como lugar para temperar. Pero no exento de peligros para el medio ambiente. Ya para 1875 el Ministro de Obras Públicas tiene que nombrar un comisionado para recoger y trasladar a Caracas toda la madera cortada clandestinamente en la ruta que conecta a Macarao con Los Teques y selvas contiguas. Ya para la época se denuncian problemas ambientales que se hacen recurrentes: el corte de madera en las cabeceras de los ríos que surten de agua potable a las poblaciones de los Altos, a pesar de la existencia de un Decreto que prohíbe dicha práctica. La tala excesiva, tanto ayer como hoy, ocasiona graves problemas en laderas y valles de los Altos Mirandinos.


(1) Adrián Serrada, Luis A. y otros. Cuadernos de Historia Regional. Los Teques.
(2) Leal, Ildefonso “Los Teques: una modesta aldea de nueve faroles (1853)” En: Boletín de la
Academia Nacional de la Historia. Caracas, Tomo LXXXVI, N° 341, Enero – Febrero de 2003.
(3) Tejera, Miguel. “Venezuela Pintoresca e Ilustrada” París. 1875