si, hasta los huevos le caben en su nuevo refrigerador General Electric.
Plaza Bolívar. Caracas
Plaza Bolívar. Caracas


Pero lo que afirmar Oscar Yanes, es que un periódico del interior había anunciado dos días antes, el 22, la muerte de Gardel. Comenta que la gente intenta quemar los talleres. Pero al ocurrir el accidente, el Director no se atreve a publicar la verdadera noticia.
Cada admirador de Gardel y de sus tangos, tiene sus preferencias. El prestigioso escritor argentino Julio Cortázar se expresa de esta manera:
“Escucho una vez más “Mano a mano” que prefiero a cualquier otro tango y a todas las grabaciones de Gardel. La letra, implacable en su balance de la vida de una mujer que es una mujer de la vida, contiene en pocas estrofas “la suma de los actos” y el vaticinio infalible de la decadencia final. Inclinado sobre ese destino, que por un momento convivió, el cantor no expresa cólera ni despecho.
Rechiflado en su tristeza, la evoca y ve que ha sido en su pobre vida paria sólo una buena mujer. Hasta el final, a pesar de las apariencias, defenderá la honradez esencial de su antigua amiga. Y le deseará lo mejor, insistiendo en la calificación:
Que el bacan que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abras en las paradas con cafisbos milongueros,
y que digan los muchachos:
“Es una buena mujer”.
Tal vez prefiero ese tango porque da la justa medida de lo que representa Carlos Gardel. Si sus canciones tocaron todos los registros de la sentimentalídad popular, desde el encono irremisible basta la alegría del canto por el canto, desde la celebración de glorias turfístícas basta la glosa del suceso policial, el justo medio en que se inscribe para siempre su arte es el de este tango casi contemplativo, de una serenidad que se diría hemos perdido sin rescate. Si ese equilibrio era precario y exigía el desbordamiento de baja sensualidad y triste humor que rezuma hoy de los altoparlantes y los discos populares, no es menos cierto que cabe a Gardel haber marcado su momento más hermoso, para muchos de nosotros definitivo e irrecuperable. En su voz de compadre porteño se refleja, esto sonoro, una Argentina que ya no es fácil evocar.”
Otra opinión, la de Jorge Luis Borges, con su estilo característico, un tanto sardónico señala lo siguiente:
"Los payadóres y milongueros anteriores a él habían canturreado casi en voz baja, con una entonación que oscilaba entre lo cantado y lo oral Carlos Gardel fue acaso el primero que dejó ese desgano y canto con toda la voz. Fue también el primero que acometió con toda deliberación lo patético. Los letristas escribieron tangos para él, que le permitían (... ) un sollozo o queja final. Los versos eran casi siempre sentimentales y a veces rencorosos; Gardel las cantaba con cierta indiferente premura y una que otra vez con cinismo, salvo en el caso de los últimos. Cuidaba mucho sus grabaciones; no se resignaba al menor error, excepto en la versión definitiva, en la que deslizaba alguno, para dejar en los oyentes una impresión de espontaneidad. Muerto el hombre, la perdurable voz sigue cantando y conmoviendo.
He conversado con algunos de sus amigos, su obligada condición de profesional que debía ganarse la vida no le impidió ser muy generoso. Bastaba que uno le dijera que andaba necesitado, para recibir de su mano un fajo de billetes, que él no contaba. Es natural que conociera muchas mujeres. Pude haberlo oído cantar en los cinematógrafos, y nunca lo oí; su gloria máxima fue póstuma.
Ha tenido mucho imitadores; ninguno, me aseguran, lo iguala. Buenos Aires se siente confesada y reflejada en esa voz de un muerto.
La gente lo apoda con afecto. El Busto que Sonríe o, con, más gracia, El Mudo. El primer apodo alude a su monumento, en el cementerio del oeste, donde llegan homenajes de flores.
Días pasados oí decir. ¡Ese Gardel! Cada día canta mejor.”
Otras opiniones:
Odio a Carlos Gardel porque su sonrisa se parece a la de Juan Perón
-Ahora, 1986
“Gardel tiene la culpa de los males argentinos, porque además de inventar el tango, inventó el rezongo. Los personajes de los tangos se pasan todo el tiempo quejándose de algo.”
El País. 1978
Se dice que Gardel cantó para el general Gómez uno de sus tangos, a petición de éste. Se trataba de “El Gallo Bataraz”. Y que el dictador le obsequió una bolsita con morocotas. También se ha dicho que Gardel entregó parte del dinero a los lideres anti-gomecistas que vivían clandestinamente en Caracas. Posiblemente esto último es una versión difundida por sus admiradores para disipar el significado de haberle cantado en privado al dictador. Quizás fue verdad. En fin, a la luz de la historia, este hecho pasa sin mayor ruido.
Bibliografía.
Rodríguez, Manuel Alfredo. Tres Décadas de Historia Caraqueña.
Verde M., Juan J. Caracas del recuerdo a la nostalgia. Tiro de Cerbatana. Caracas. 1997
Yanes, Oscar. Memorias de Armandito. Editorial Planeta Venezolana. 2da. Edición. Caracas. 2001

Chacao 1769: solicitud de separación de La Candelaria


Los siguientes párrafos corresponden a extractos del texto original de James J. Spencer (*) cuando en 1872 se convirtió en el primer explorador en coronar la cima del "Pico de Naiguatá" (2.765 metros sobre el nivel del mar), la mayor elevación de la Cordillera de la Costa.



Allí se encuentran con el precitado pariente de Noemí. Booz, frente a testigos, le indica que ésta está vendiendo un terreno y que él tenía derecho de preferencia para la compra. A lo que el pariente manifestó su interés en la parcela. Pero, acotó Booz, la compra implica casarse con Ruth, a lo que rechazó la oferta bajo la previsión de no mezclar su herencia.

Se sella el acuerdo con la entrega de una sandalia a Booz. Esto era una costumbre antigua en la que se manifiesta la renuncia de un derecho en beneficio de otro.
De esta manera se funda la familia que originaria la siguiente genealogía: Obed, hijo de Ruth y Booz, Isai, hijo de Obed, y David el hijo de Isai. David pasa a ser la figura estelar del Antiguo Testamento. Ruth, la moabita, extranjera en tierras de Israel, da inicio a aquel linaje.

